   ¿Qué importa, amigo, que el natal y oriente,
la luz primera y la primera aurora
tuvieses en la Reyna y la Señora
Emperatriz antigua de la gente?

   ¿Qué importa que la patria reverente
que Rómulo engrandece, Curcio honora,
Catón ilustra y Cicerón decora,
fuese tu cuna y tu primer ambiente?

   Nada incluye la patria en los varones,
que es error vanamente encarecido:
Romanos fueros Silas y Escipiones,

   Quincio glorioso y Apio fementido:
al hombre le hacen grande sus acciones,
no la patria y el tiempo en que ha nacido.