   Cortejo de su helénica belleza
fueron amor aplauso y simpatía;
mas d su gloria el luminoso día
llegó al cenit y a declinar empieza.

   El himno en que su gracia y gentileza
amor galante celebrar solía,
tornóse melancólica elegía
que a media voz el desengaño reza.

   Ve ante el espejo de bruñida luna
que de sus gracias la oriental fortuna
entre sombras de ocaso se evapora;

   y en triste adiós a su beldad marchita
perlas y flores de sus rizos quita
y, con el rostro entre las manos, llora.