   Cuando al lucir el postrimero día,
los astros en pavesas convertidos
reden, y el mar con hórridos bramidos
al caos torne en la región vacía:

   y, rota la ancha base do yacía,
la tierra, con sus ejes sacudidos,
vagar se mire en átomos perdidos
por espacios sin fin en noche umbría:

   y, ante un trono de luz, final sentencia
escuchen de la vida o de la muerte
los restos de las tumbas animados:

   el tiempo acabará, no la existencia
del Dios que es inmortal y santo y fuerte
sobre mundos y mundos consumados.