   El céfiro ligero, suavemente
las flores del jardín acariciando,
a lo lejos el sol agonizando
en su rosado lecho de occidente.

   Cerca de aquí un arroyo transparente,
al pie de una colina murmurando;
y los frondosos árboles mirando
sus siluetas que copia la corriente.

   No lejos una palma majestuosa
sus penachos meciendo a gran altura;
la noche, con su sombra misteriosa,

   borrando los encantos de Natura;
y yo sola, en mi alcoba silenciosa,
buscando distracción en la lectura.