   Si de la nada vengo, y en la nada
triste fin ha de hallar mi amarga vida,
y el alma pura que en mi pecho anida
ha de ser en el polvo sepultada;

   si es ilusión la gloria deseada,
y mentira la dicha prometida,
y el eterno ideal sombra fingida,
del vano sueño en la región forjada,

   ¿por qué me diste, bárbaro destino,
esta sed de placeres insaciable
y este ideal de espléndida hermosura,

   si al término fatal de la jornada
me ha de arrojar la muerte inexorable
en el abismo de la nada impura?