   ¿Oís...? Es el silbar de los cañones;
el bote de la lanza en la cimera;
el grito atronador de la guerrera
trompa y el relinchar de los bridones.

   Mirad en las murallas los pendones;
lagos de sangre son monte y pradera,
y extendidas están por la ancha esfera,
cual campo de batalla, las naciones.

   La guerra es nuestro dios; sacrificamos
en el altar de la ambición la vida;
la victoria de lauros coronamos,

   sin ver nuestra razón oscurecida
que el paladín, que hoy héroe contemplamos,
mañana ha de pasar por homicida!