   Ese genio inmortal, esa alma austera
sólo puedes ser tú, sublime vate:
tú, en cuya estrofa cincelada late
noble y augusta la verdad sincera.

   Tú, cuya inspiración robusta y fiera
da al crimen y al terror tremendo embate
en los valientes Gritos del combate,
donde solloza nuestra edad entera.

   Tú sólo puedes ser el soberano
poeta vengador, porque has reunido
las virtudes del pueblo castellano,

   y en tu grandioso canto enardecido
suena potente del león hispano
el formidable aterrador rugido.