   Llegue mi voz a ti, Reina de España;
hay en tu nombre un símbolo de gloria,
pues al llamarte el español Victoria,
el triunfo dice en la tenaz campaña.

   Al grito de Victoria, nunca huraña
será la suerte, y en la hispana historia,
guardará cada página memoria
de alguna heroica fulgurante hazaña.

   Compañera de Alfonso, le sublimas;
llevas su mente a las excelsas cimas
le imprimes tu bondad para los seres.

   Por su alta mente y su virtud constante,
él es de nuestra casta hierofante:
es nuestro Rey, y nuestra Reina tú eres.