   Bienvenidos seáis, ¡oh Reyes Santos!
pronto la vuelta dais de ver al niño,
que hallaríais más limpio que un armiño,
entre pastores y sencillos cantos.

   De regocijo romperíais en llantos
al mirar en Belén al pobre aliño;
de María y José su gran cariño
os tendría a los tres como en encantos.

   Supuesto que sabéis lo que allí pasa,
y que en la tierra y cielo está mandando
Manolito Jesús..., pedid sin tasa

   que por España siga procurando;
pues que tenemos ya dentro de casa
al mayoral virtuosos ¡el gran Fernando!