   Por algún accidente no pensado
suele quebrarse un vaso cristalino;
trátase de soldar con barniz fino
y lógrase por fin verle pegado;

   pero por más que apure su cuidado
el ingenio más raro y peregrino,
dejarlo sin señal es desatino,
siempre quedan señales de quebrado.

   Así es una amistad que mucho dura:
Quiébrase la amistad que hermosa fuera,
suéldala el tiempo con su gran cordura;

   cierto es que la amistad se mira entera,
pero con la señal de quebradura
nunca puede quedar como antes fuera.