   «¡No sé que hacer con esta criatura,
dice una pobre madre acongojada;
el estudio le hastía y desagrada
el trabajo le rinde y le tortura!

   Sólo hacer daño o engullir procura;
en la casa no para una criada:
no sirve para nada. ¡para nada!
y todos me aconsejan: Hazlo cura».

   Llévale, al fin, la madre a un Seminario;
donde a todos encanta por lo bruto:
toma sotana, beca y breviario,

   aprende a ser hipócrita y astuto,
y, al mes, aquel zoquete estrafalario
es ya cura... ¡en estado de canuto!