   Del Ecuador en los azules mares,
antes que el sol las cúspides transmonte,
contempla el nauta gigantesco monte
vestido al pie de bosques seculares;

   entre lianas, y flores y palmares,
canta allí el guacamayo y el sinsonte;
mas su cumbre, rasgando el horizonte,
¡sube hasta los eternos luminares!

   ¡Así tu obra titánica: En tus dramas,
como entre selvas de frondosas ramas,
la pasión canta en melodiosa rima;

   mas, -alzándote audaz hacia los cielos,
del símbolo sagrado entre los velos,-
se pierde en Dios, su inmaculada cima!