   Por cipreses cambiad, republicanos,
el laurel que os ciñó la Patria un día;
vuestro dolor iguale a la ufanía
que ostentaran doquiera los tiranos:

   Aquel que los esfuerzos soberanos
burló de despechada oligarquía;
Atlas que un nuevo mundo sostenía
-el Derecho- cayó, cayó, ¡oh hermanos!

   Mas aun en paz no yace: su memoria
el homenaje espera - el que al coloso
pueda llegar- el digno de su gloria:

   No débil llanto o mármol ostentoso...
ofrendadle ¡soldados! la victoria,
y él satisfecho se dará al reposo.