   Arriba, un áureo sol que de un celaje
en el lecho de nácar se reclina,
y abajo, una vivienda campesina
como el nido de un ave entre el follaje,

   Cerca, un hojoso y pálido boscaje,
y allá, a la falda de gentil colina,
una sonora fuente cristalina
y un pájaro que riza su plumaje.

   Doquiera, como signos de esperanza,
verdes mantos de fértiles praderas,
y en alegre y risueña lontananza,

   extensa guardarraya de palmeras,
semejante a un ejército que avanza
desplegando a los vientos sus banderas.