   Señora, cuando el sol de primavera
borda mi manto de fragantes flores,
a impulso de dulcísimos amores
a ofrecértelas vengo placentera.

   Y cuando luce blanca cabellera
de escarcha y nieve, el tiempo en sus rigores,
elevo a ti los férvidos clamores
de un pueblo fiel que te ama y te venera.

   Cuando la tierra en la nocturna calma,
del sueño en brazos, plácida reposa,
obsequios para ti medita mi alma.

   Y cuando dora el sol mi vega hermosa
y el aura mece la flexible palma,
de amor a ti mi corazón rebosa.