   «Sueño es la vida y vanidad el mundo:
¡Feliz aquel, que a sus engaños muerto,
sabe vivir a la verdad despierto,
y amarla siempre con amor profundo!»

   Tal tú dijiste, genio sin segundo,
mostrando al hombre, de pesares yerto,
la mísera aridez de este desierto,
de falsos bienes manantial fecundo.

   Y la nación ibera, que no olvida
las severas lecciones de tu drama,
otra verdad por él tiene aprendida:

   Que si la vida allí sueño se llama,
es realidad la gloria de tu vida,
y realidad la gloria de tu fama.