   Tan bella es y tan buena, que siempre me parece
que es deidad esta Reina en la tierra española;
a su corona adjunta magnífica aureola;
el amor de su pueblo que el corazón le ofrece.

   Amado de Victoria, hoy Alfonso merece
la enseña que triunfante nuestra raza tremola,
y lleva en letras de oro esta leyenda sola:
«Rey es de nuestra casta el Rey Alfonso XIII».

   Cuando evoca la imagen de Victoria la mente,
con su actitud gallarda, con su serena frente,
con su bondad que el cielo ha trocado su casa,

   una visión semeja de la divina altura,
y dice el pensamiento ante su imagen pura:
«es preciso inclinarse, que nuestra Reina pasa».