   ¡Oh, Padre! Oye la voz que a tu infinita
región de gloria América levanta;
un solo acento es hoy el que te canta
y un solo corazón por ti palpita.

   Te ofrece amor que las fronteras quita,
y un solo pedestal pone a tu planta;
la gloria de tu nombre hoy a la santa
Unión Americana nos invita.

   Bajo tu nombre que fulgor derrama,
en cada corazón prende la llama
de amor a una admirable Patria sola.

   En tu acción libertaria hay un contraste:
A España combatiste, a España honraste,
porque honraste a la América española.