   ¡Todo aquí es grande! Soledad, tristeza,
horizonte, recuerdos, poesía;
el templo que a los siglos desafía,
la salvaje y feraz naturaleza.

   Donde un prodigio acaba el otro empieza;
donde el pecho no siente se extasía,
y a Dios el labio su plegaria envía
sin que la voluntad le diga: -¡Reza!

   Ejemplo vivo del orgullo humano,
aquí Felipe, del francés triunfante,
tumba labró, y alcázar soberano.

   Hacer no pudo más, y fue bastante,
que al enterrar su corazón enano
le dio por compañero el de un gigante.