   ¡Amo, cantó, pasó! grato destino
que más que compasión envidia inspira
de quien, teniendo un alma y una lira,
para cantar y amar al mundo vino.

   No sentir de los celos lo mezquino,
la hiel del odio el fuego de la ira;
correr tras esa mágica mentira
que nos borda de flores el camino...

   ¡Tal fue su vida! Regalado sueño,
dulce ilusión, magnífica ventura
de un ser a quien el orbe era pequeño;

   y al remontarse a la celeste altura,
dejando de reinar, volvió a su dueño
el cetro del ingenio y la hermosura!