   Pequé, Señor, mas no porque he pecado,
de vuestra alta clemencia me despido;
que cuanto más hubiere delinquido,
os tengo a perdonar más empeñado.

   Si verme pecador os ha indignado,
cederéis al mirarme arrepentido;
la misma culpa con que os he ofendido
os tiene a la indulgencia preparado.

   Cuando vuelve al redil de sus amores
una oveja perdida y recobrada,
en júbilo se inundan los pastores;

   yo soy, Señor, oveja descarriada;
mirad, Pastor divino, mis dolores,
y recobradme al fin de la jornada.