   De Jonatás, su amigo y su delicia,
y de Sául, contrario, crudo el sino
al par lloró David. (El amor fino
lleva siempre un resabio de injusticia.)

   Y de Judas midiendo la malicia
e ingratitud el Redentor divino
y de Juan el afecto peregrino,
a entrambos lava, obsequia y acaricia.

   Lleva a su plato, aquel la mano impura;
y aqueste aviva su amorosa llama
libando de su pecho la dulzura.

   Amable a entrambos sus amigos llama
al que dañarle pérfido procura,
y al que leal le sigue y tierno le ama.