En los collados y en la selva inculta
del maternal amor se muestra el celo;
oye el ave el reclamo, deja el cielo
y acude al nido que el ramaje oculta.

   Entre las hojas de la encina adulta
se siente el ensayar del primer vuelo,
y en el pico de rosa del polluelo
su pico de ámbar la torcaz sepulta.

   Muge la vaca en tanto que se aleja
la cría por las quiebras del camino
y al blando son de la amorosa queja,

   tiembla, cual amapola sobre el lino,
la roja lengüecilla de la oveja
del cordero en el blanco vellocino.