   ¿Cómo podrá expresa mi baja lira
con fieles vibraciones el quebranto
de la Madre del Dios tres veces santo
que abrazada a la cruz hondo suspira?

   ¡Nube de horrores por la mente gira
que baja al corazón trocada en llanto,
y, al querer entonar fúnebre canto,
sobreexcitada la razón delira.

   ¡Oh de Dios y los hombres santa Madre!
Plegue a tu sacratísimo derecho
que tu negra aflicción a mi alma cuadre

   y que, en mi llanto abrasador deshecho,
la misma espada que te hirió taladre
la víscera amorosa de mi pecho.