   Al mirar este gótico portento
que el poder de los siglos desafía,
a impulsos de exaltada fantasía
se estremece el humano pensamiento.

   Desde el mármol del rico pavimento
a la cruz que las nubes desafía,
todo es arte y amor y poesía
y hermosura y belleza y sentimiento.

   Absorta el alma ve su mole ingente;
como leyendo en insondable arcano,
humíllase con pasmo reverente,

   y, de su autor al bendecir la mano,
adora en el Señor Omnipotente,
que dio al hombre poder tan soberano.