   Entre triunfales púrpuras se aleja
el sol, celeste Apolo que fustiga
luminoso y soberbio, su cuadriga
que un áureo polvo en el espacio deja.

   La noche de los crímenes amiga,
fúnebre avanza cual callada queja;
la Noche taciturna, que semeja
misterioso crespón que al mundo abriga.

   El crepúsculo, heraldo de la bruma,
la tierra en tenue claridad esfuma.
Se borran de la luz los rojos rastros;

   se extiende de las sombras el imperio,
y vibra de la Noche en el misterio
la celeste armonía de los astros.