   Despliega el sol, que por Oriente asoma
con regia majestad, su intensa llama
y el calor de la vida desparrama
por la extendida vega y fértil loma.

   Gustando, incautos, la madura poma
cuyo jugo sus picos embalsama,
juntos se posan en la misma rama
el halcón y la tímida paloma.

   Por el llano, feraz sin que la reja
le desgarre inclemente, en paz bendita
pastan el lobo y la sufrida oveja.

   Y en el Edén florido, que palpita
como un seno fecundo, se refleja
la calma de los cielos infinita.