   En vano mueves la opinión, y en vano
tu palabra de fuego centellea.
Para que llegue a germinar la idea
que arrojaste en el surco, aún es temprano.

   Fundiendo el tiempo en el crisol humano
razas y tribus, la naciones crea.
¿Hay, por ventura, alguna que no sea
lenta labor de su invisible mano?

   Por más que ceda a la presión del hecho,
no sacrifica un pueblo dócilmente
su fe, su tradición y su derecho.

   Y cual río caudal, cuya corriente
cambiando avanza por su antiguo lecho,
siempre es el mismo y siempre diferente.