   Dan muchos en decir que tu inconstante
amor repartes aturdida y loca;
que no es tu fe de endurecida roca
ni tu virtud firmísimo diamante.

   Dicen que quien te estrecha delirante,
cediendo a la pasión que le sofoca,
siente y percibe en tu entreabierta boca
el calor de los besos de otro amante.

   Dicen que en el desorden de la vida
gozas con la traición; y soy tan necio,
que la escucharlo te maldigo y lloro.

   Anda tu fama en la opinión perdida;
pero hay alguien más digno de desprecio
que tú: yo, que sabiéndolo te adoro.