   Ara el buey con pausado movimiento
la fértil vega y el fecundo llano;
y, mientras canta el ruiseñor, lozano
carmen aroma la región del viento.

   El sol, como un volcán, el firmamento
alumbra, y su destello soberano
resplandores arranca al océano
que conmueve la tierra con su acento.

   Todo es bellos y gentil ; más, de repente
gigante, oscura nube abrumadora,
cubre del sol la inmaculada frente;

   desátase la lluvia; y, precursora
de espanto y ruina, el agua del torrente
el bosque inunda y el pensil deflora.