   Lampo de luna luminoso y leve,
o tembloroso copo cristalino,
finge la perla, de blancor de nieve,
sobre tu blanco dedo alabastrino.

   Tus uñas, nacaradas y pulidas,
son diez perlas joyantes, engarzadas
sobre diez blancas yemas florecidas,
o en diez conchas de mar aprisionadas.

   Si en diadema de lírica realeza,
la ciñes a tu frente de alabastro,
da prestigio ideal a tu belleza;

   y eres reina de altivo continente,
con una perla sobre de la frente,
luminosa y radiante, como un astro.