   De suave brillo, claro y transparente,
tenue y redonda lágrima brillante,
auna a su matiz blanco y luciente,
limpia luz de reflejo fulgurante.

   Al lirio imita en su color. Se siente
mirándolo en tu dedo palpitante
la ilusión de mirar un refulgente
lucero de blancura alucinante.

   Si te adornas con él, Venus radiosa,
se piensa que su magia prodigiosa
conserva todo su feliz encanto.

   Y cuando lloras de inquietud sencilla,
es un crisoberilo en tu mejilla
cada gota de nieve de tu llanto.