   Esta noche, la lluvia, pertinaz ha caído,
desgranando en el muelle su crepitar eterno,
y el encharcado puerto se sumergió aterido
en la intensa negrura de las noches de invierno.

   En la playa, confusa, rezonga la marea,
las olas acrecientan en el turbión su brío,
y hasta el medroso faro que lejos parpadea,
se acurruca en la niebla tiritando de frío...

   Noche en que nos asaltan pavorosos presagios
y tememos por todos los posibles naufragios,
al brillar un relámpago tras la extensión sombría,

   y en que, al través del viento, clamoroso resuena
ahogada por la bruma, la voz de una sirena,
como un desesperado lamento de agonía...