   Esta vieja fragata tiene sobre el sollado
un fanal primoroso como una imagen linda;
y en la popa, en barrocos caracteres grabado,
sobre el Lisboa clásico, un dulce nombre: Olinda...

   Como es de mucho porte y es cara la estadía,
alija el cargamento con profusión liviana:
Llegó anteayer de Porto, filando el Mediodía,
y hacia el cabo de Hornos ha de salir mañana...

   ¡Con qué desenvoltura ceñía la ribera!
Y era tan femenina, y era tan marinera,
entrando, a todo trapo, bajo el sol cenital,

   que se creyera al verla, velívola y sonora,
una nao almirante que torna vencedora
de la insigne epopeya de un combate naval...