   Epico acento de fantasma fiera
que el mundo oprimes con soberbias plantas,
con ronca voz entre las sombras cantas
himno de muerte a la Natura entera;

   el orbe treme a tu veloz carrera,
del mar, rugido funeral levantas,
y al solitario leñador espantas
que oye tu silbo en la feroz pradera.

   Los altos montes y la selva hojosa,
el hombre, el bruto, el anchuroso cielo,
al tronar de tu furia procelosa

   cúbreme al punto de profundo velo;
mas feliz, sonriente y afanosa,
mi alma te sigue en tu gigante vuelo.