   Van esas plantas para ti cogidas
fueron, Nactalia, para ti sembradas,
con lágrimas del alma cultivadas
y al soplo de los céfiros nacidas;

   sus flores lucirán cual nuestras vidas,
un instante no mas, y deshojadas,
por los vientos serán arrebatadas,
y más tarde a vil polvo reducidas.

   Como el bello verdor de su ramaje
así es bello su rostro soberano,
y aunque el tiempo veloz la pompa ultraje

   de ese tu brillo juvenil lozano,
más días vivirán nuestros amores
que las plantas fugaces y sus flores.