   De sangre de Jesús sólo una gota
tus pupilas benéfica dilata,
y disipa la negra catarata
que tu ojo nubla y tu valor agota!

   Sangre con agua del costado brota
de Cristo; y de tu espíritu desata
del Paganismo audaz la venda ingrata,
y de celeste claridad te dota.

   ¡Y yo que a tantos años mi alma riego,
y el labio pecador, con los raudales
que en el Cáliz apuro aun estoy ciego!

   Longinos, que en el cielo tanto vales:
mi empedernido corazón te entrego.
Venga tu lanza a remediar mis males.