   ¿De dónde vienes, rubia Magdalena?
Tu destrenzada cabellera de oro,
y el que tu rostro baña amargo lloro,
víctima te proclaman de honda pena.

   Por ese olor a nardo y a verbena,
esa fragancia de placer tesoro,
dicen que bajas del celeste coro
o que en Betania ha habido nueva Cena.

   -Del Cielo, no: del Gólgota desciendo,
donde al pie de la cruz arrodillada,
me impregné del aroma a que trasciendo.

   Mi cabellera en sangre está empapada
de mi JESUS, en cuyo amor me enciendo,
y es su perfume el que exhalar me agrada.