   Planta en la cumbre el pie Desvanecido
mira surgir grandioso panorama:
La áurea región que al cielo se encarama
y el Mar del Sur sin límites tendido.

   Se hinca y a Dios bendice, y con fornido
brazo en la peña clava su oriflama;
la espada esgrime con la diestra y clama
retumbando en los Andes el sonido:

   «¡Reinos que ha descubierto mi osadía
acatad de Castilla al soberano,
y a mi Patria y mi Rey valga esta hazaña!»

   Valióles, sí; mas por su culpa un día,
tierras del Sol, imperio americano,
cuanto Vasco le dio, piérdelo España.