   ¡Sí! vive aún; y escuálido campea
erguido sobre el magro Rocinante;
y al malandrín, al mago y al gigante,
provoca lanza en ristre a la pelea.

   Virtud y honor aún bullen en la idea
que el brazo armó del caballero andante;
casta ilusión sonríele distante:
pura, invisible, intacta Dulcinea.

   ¡No morirá! La humana carnadura
tierra es no más; pero el viviente emblema,
forma sin cuerpo, de la mente hechura,

   escultura ideal, plástico esquema,
sueño del genio, incorruptible dura
si acude el arte con la unción suprema.