   Por las fieras hambrientas perseguido
cruza indómito potro las llanuras,
y amarrado con fuertes ligaduras
en sus hombros Mazzepa va tendido.

   Por la carrera al fin desfallecido
el bruto cae sobre las breñas duras,
y libre de sus recias ataduras,
Mazzepa se levanta rey ungido.

   Así América gime entre cordeles
al rudo potro colonial atada,
seguida por la jauría de lebreles,

   y exánime, y sangrienta y lacerada
corre, cae, se levanta, y de laureles
resplandece su frente coronada.