   Se alegra el aire, llena de belleza
brilla en la sombra luz esplendorosa,
llegaste tú por fin, en toda cosa
hace huir tu presencia la tristeza.

   Canta en la fronda el ruiseñor parlero,
murmura mil canciones en la brisa,
huye mi vista el llanto lastimero
y recobran mis labios la sonrisa;

   late mi corazón, lloran mis ojos,
mi boca entona un salmo de alegría
y tu mano se enlaza con la mía

   apartando al momento mis enojos,
mientras exclamo, de embriaguez rendida:
¿es qué ha salido el sol, luz de mi vida?