   Conmemórase ahora los difuntos,
va la gente en tropel al Campo santo,
y oye luego el Tenorio con encanto,
teatro y devoción andando juntos.

   Son la ropa y la lumbre los asuntos
que ocasionan el mayor quebranto,
teniéndose los pobres, con espanto,
sin fuego, por cadáveres presuntos.

   S abren de los ricos los salones,
se cierran como pueden los desvanes,
goza, el que tiene, caras diversiones;

   padece, el que no tiene, mil afanes;
y si hay quien se duerme entre edredones
muchos más se adormitan como Adanes.