   Mes con careta, tornadizo y loco,
en que hacen su agosto cierta damas,
Piscis preside, símbolo de escamas
en que la gente reflexiona poco.

   Allá en el baile, con disfraz barroco
y echando por los ojos vivas llamas,
la chica, sin andarse por las ramas,
ir a cenar exige con descoco.

   Mezclado el rufián con el mendigo,
esperan del sarao la salida
hambrientos ambos, sin hogar ni abrigo.

   Ya vanidosa, ya de envidia roída,
brinca también la infancia, y en castigo
de danzantes la fosa queda henchida.