   Mes de pereza, mes de insolaciones:
achicharra el calor de la canícula,
y todo el mundo busca un partícula
de aire fresquito para sus pulmones.

   Quedan en cuadro muchas poblaciones
por haberse hecho cosa asaz ridícula,
si aparece en la piel cualquier vesícula,
no irse a dar algunos chapuzones.

   Sólo quedan los pobres e indigentes
que sudan como patos trabajando
en fábricas, talleres y oficinas,

   debiendo resignarse a ser leyentes
de cómo los demás están holgando
en juergas y casinos y cocinas.