   Terrible mes que deja en desamparo
a cuantos so la capa o sobretodo
disimular pudieron de algún modo
la vista de su traje viejo o raro.

   Pide la lluvia el labrador avaro
y que lleguen las mieses hasta el codo;
piden los limpiabotas que haya lodo
y piden los paseantes que esté claro.

   Muy buenas de dormir son sus mañanas,
mejores de pasear sus tardecicas;
de amapolas y rosas castellanas

   hácese grande acopio en las boticas,
y llegan las compañías italianas
para en un periquete hacerse ricas.