   Fue una mañana en que el Amor cantaba
del sol de Agosto entre el dorado velo,
y la campiña con ardiente anhelo
al ritmo de su acento despertaba.

   El sauce en la onda pura se miraba,
las nubes se buscaban en el cielo,
y hacia el árbol la brisa en raudo vuelo
el fecundante polen impulsaba.

   Entonces, el hermoso adolescente
que con la virgen de modesta frente
vagaba por la selva rumorosa,

   fue con ella a sentarse junto a un nido,
le dijo dulces frases al oído,
y besaron los dos la misma rosa!