   ¡Vengo a ofrecerte mi mayor tesoro!
¡Vengo a brindarte mi glorioso encanto!
¡La que recoge de mi amor el llanto!
¡La que te dice sin cesar: te adoro!

   ¡Es mi lira! La dulce lira de oro
con que tu hechizo irresistible canto;
cuyos himnos en gozo y en quebranto
son ruiseñores que te forman coro.

   En ella enlazo notas y colores,
porque a tus plantas elocuente sea
símbolo de mi vida y mis amores;

   ¡qué es en mis manos la vibrante lira,
flor que se abre, llama que chispea,
onda que ruge, cisne que suspira...!