   Cuando llegan tus años tenebrosos
bañas en llanto el corazón que heriste,
como cubre de escarcha invierno triste
los troncos deshojados y ruinosos.

   ¿En dónde, en dónde están los venturosos
sueños, que el alma en adorar persiste?
¿Por qué la rosa del placer no existe
y quedaron los tallos espinosos?

   ¡Oh, noche! Ya desciendes gravemente,
y la nave gentil de la Esperanza
vuelve sin joyas del lejano Oriente!

   Y hacia la playa, donde el viento a solas
gime, la hermosa Juventud avanza,
cadáver yerto entre las negras olas...!