   ¡Cuán hermosa en mis sueños te levantas
a los rayos de un sol resplandeciente,
flor marina, a quien besan blandamente
las ondas que suspiran a tus plantas!

   Tú cual visión deslumbradora encantas
los tristes años de mi edad presente,
y a tu nombre, despiértase en mi mente
todo un pasado de memorias santas!

   Favorita gentil de la fortuna
la que halló en ti su venturosa cuna,
sin lágrimas no logra recordarte;

   bajo tu cielo -que mi pecho ansía-
duermen los restos de la madre mía,
¿cómo pudiera yo dejar de amarte?...